CRIANZA Positiva

Promovemos relaciones positivas en hogares, escuelas y comunidades a través del respeto mutuo

2 mayo, 2014
por Gina G.
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EL JUEGO EN LOS NIÑOS

"Image courtesy of digitalart FreeDigitalPhotos.net".

“Image courtesy of digitalart FreeDigitalPhotos.net”.

El mayor atractivo de los juegos es que son divertidos y, a quién no le gusta divertirse?.  Quién no se siente bien divirtiéndose?

Mucha gente asocia el jugar con perder el tiempo o hacer nada, sin darse cuenta que es uno de los mejores momentos para que un niño aprenda y se desarrolle saludablemente.

Obviamente, cuando un niño se está divirtiendo, está más abierto a descubrir lo que está pasando alrededor de ellos a diferencia de cuando está aburrido, triste, molesto o frustrado. Es jugando que los niños aprenden a ser creativos, imaginando las cosas más increíbles, y quién sabe que en un futuro no muy lejano, eso que imaginó jugando lo convierta en realidad, haciendo un gran aporte a la humanidad.

Además, le permite reproducir lo ya vivido y expresar sus pensamientos y sentimientos. Experiencias que tal vez no supo resolver en el mundo real y le crearon temor, miedo, frustración, tristeza o cólera, las traslada al juego buscando otras maneras de enfrentarlas. Convirtiéndose en una muy buena oportunidad para aprender a resolver conflictos, a cooperar, a ceder, a tolerar frustraciones y todas aquellas habilidades y capacidades que, mañana más tarde, le ayudarán a enfrentar la vida.

En un mundo agitado como el de hoy en día, donde llenamos a nuestros hijos de actividades: colegio, deportes, tareas, profesores particulares, etc., les queda muy poco tiempo libre para poder jugar, y cuando lo tienen, muchos no saben qué hacer con ese tiempo porque esa capacidad de imaginación y creatividad para el juego no está ejercitada. Así que papis, detengámonos a pensar en ello por un momento. Dejemos de planificar todos los fines de semana y busquemos más espacios de juego libre con nuestros hijos, dentro o fuera de casa. Pasarán un momento divertido y de mucho aprendizaje para la vida.

Video: El Juego en los Niños

Mag. Melissa Murakami 
Certified Positive Discipline Parenting Educator
Psicóloga de Crianza Positiva
mmurakami@crianzapositiva.org

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1 octubre, 2013
por Gina G.
0 Comentarios

¿COMO HAGO PARA QUE MI HIJO OBEDEZCA?

Esta es una de las preguntas más recurrentes con la que llegan los padres a la consulta o a los talleres de padres “¿Cómo hago para que mi hijo me obedezca y obedezca a la profesora?

obedece

Y es que muchos de nosotros tenemos la idea que los niños tienen que obedecer a rajatabla sin cuestionar lo que les pedimos. Me gustaría que el lector se ponga por un instante en el lugar de los niños y se pregunten ¿qué puede estar sintiendo y pensando sobre sí mismo y los demás este niño al cual se le pide de manera constante “OBEDECE”? Y es que de manera encubierta este “obedece” encierra el mensaje: no cuestiones, no pienses, no sientas, sólo haz lo que te digo. Y si hoy el niño obedece en casa, mañana más tarde obedecerá fuera de ella a quien se lo pida.

En este intento por tener resultados inmediatos y que la crianza sea más fácil, como dice Marisa Moya “perdemos de vista al niño” y nos enfocamos en nuestra necesidades inmediatas y nos olvidamos que cada paso que damos está educando a nuestro hijo y que el costo a largo plazo del  “obedece” es bastante alto.

Queremos niños libres, que tomen decisiones, que cooperen, con adecuada autoestima,  independientes, juiciosos, líderes y una lista enorme de ideales que no encajan con esta idea que el niño tiene que obedecer de manera automática y sin cuestionar al adulto. ¿Acaso es posible llegar a estos ideales si es que todos los días practican el no pensar y hacer lo que los demás le dicen?

thinking-children Creo que lo primero tendríamos que hacer, sería centrarnos en la realidad  “no existe ningún niño en el mundo que OBEDEZCA de manera inmediata”; segundo, sería mucho mejor enfocarnos a largo plazo y educar niños con habilidades, que los ayuden a tomar decisiones adecuadas, pesando en las implicancias que tienen estás decisiones en los demás y en sí mismos. Tercero, no perder de vista su mundo interno, preguntarles: qué piensan, qué sienten, qué van a decidir, que tengan la oportunidad de cuestionar sus pensamientos, de elegir dentro de una serie de alternativas y tomar la mejor solución, acompañados en este proceso de sus padres y maestros.

En vez de buscar “modificar conductas”, mejor enseñamos conductas apropiadas, en vez de “obedece” mejor creamos un ambiente propicio para que el niño pueda interiorizar todos aquellos valores que les pedimos (cooperación, honestidad, bondad, etc.); para esto, creo yo, las mejores herramientas son el ejemplo diario por parte de nosotros, la comunicación, la paciencia el autocontrol y el respeto mutuo.

Ps. Gina Graham
Certified Positive Discipline Trainer
www.positivediscipline.org

 

 

 

 

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1 abril, 2013
por Gina G.
0 Comentarios

No castigues a los niños

Compartimos este articulo escrito por la Educadora Marisa Moya de Madrid España

Via Escuela Gran Vía

La familia es el espacio por excelencia donde el niño debe aprender, primero a reconocer y después a interiorizar principios, valores y normas. Paradójicamente verbos como pegar, castigar, ignorar, aislar, son frecuentes en la relación entre adultos y niños. Quedan arrinconados otros que serían instrumento valioso y aunque lento, poderoso si lo que se pretende no es la mera solución puntual sino la formación de la personalidad. Se trata de comprender, empatizar, guiar, revelar

Así como los primeros pasos en algunos aprendizajes los acompañamos como progenitores con sabia paciencia (comer, gatear, sentarse, andar) sin despeinarnos con las frecuentes vacilaciones y caídas… algo se nos dispara, no sé muy bien si en el cerebro o en el corazón, cuando la tarea se trata de lidiar con lo emocional.

La carencia de información sobre las características del desarrollo infantil unido a la necesidad urgente de “parar” conductas indeseadas o molestas, dan lugar a estrategias que nos distancian de la finalidad perseguida y que sin embargo exigimos al niño, autorregulación, calma, reflexión…

Muchas razones nos pueden hacer caer en la tentación de descartarlas, alegamos dificultad de llevarlas a la práctica o señalamos carácter ilusorio, incluso las percibirmos como desacertadas. O tal vez, simplemente no reparamos en que el niño aprende de lo que vive y experimenta y más de lo que hacemos que de lo que decimos porque somos su modelo.

Si la meta es que nuestro pequeño desarrolle valores y normas que le hagan sentir en armonía consigo mismo y con los demás ¿qué nos pasa a los adultos cuando queremos transmitírselos? ¿puede reconocer en nuestras palabras, gestos y actitudes aquello que con tanta fuerza deseamos? ¿perseguimos denodadamente la paz con herramientas de violencia?

Algunas de estas estrategias como los castigos cuentan con la aceptación y reconocimiento social tal vez avalados por la práctica tradicional que les da pretendida legitimación. Son útiles en el momento, pero ¿qué experiencias, sensaciones y conceptos estamos alimentando?

El castigo no es la consecuencia racional a un comportamiento equivocado, es el ejercicio de la incompetencia adulta en la resolución de un problema. Ni siquiera permite aprender del error. Es en cierta manera, sometimiento y agresividad.

Si lo expuesto hasta ahora resulta cercano y se vive desde la angustia no hay que culpabilizarse, no se trata de ser padres perfectos sino como decía Bettelheim, ser buenos padres. Llegados a este punto para, respira, piensa quién y cómo es tu pequeño… empezarás a vislumbrar las claves.

  • Comprende que un niño de uno o dos años tiene un lenguaje incipiente, eso quiere decir que no razona, su desarrollo intelectual está en proceso de maduración y no alcanzan a comprender los argumentos adultos.
  • Piensa que está obligado a ser tenaz y repetitivo hasta la saciedad, esa es la manera que tiene de conocer y de fijar los aprendizajes que va adquiriendo en pequeñas parcelas de la realidad. Tiene genuinos intentos de influir, calmando o haciendo rabiar  no por insidiar,  ambos intentos tienen el mismo interés que no es otro que contemplar las emociones de los que le rodean.
  • Empatiza con su emotividad, ten en cuenta que pasa de un estado de ánimo a otro sin parpadear y no tiene capacidad prácticamente para autorregularse.
  • Atiende cuando precisa expresar sus sentimientos, tiene escasos recursos y la medida desajustada. Llorar, reír, mostrar ira, enfado… tiene que interactuar sobre los estados emocionales de los demás para evocar respuestas de las que extrae aprendizajes.

Si se suman todos los aspectos que definen a un niño de esta edad aprecias que responder con obediencia y/o sumisión a todas las pautas adultas es casi como pedir peras al olmo.

No quisiera desorientar, no estoy poniendo en alza la laxitud educativa, ni decir que no haya que enseñar en cada oportunidad de vida lo que se debe hacer y lo que no porque si dejas a un niño sin directrices se sentirá inseguro y peligrará su construcción personal. Un NO nacido del afecto sitúa y da confianza.

Entonces ¿hay alguna fórmula, cuál es el secreto de niños tranquilos y felices? Hay hoja de ruta, si crees que se debe educar para la paz hay que mostrársela desde que nace.

  • Establece pocas normas para que el niño aprenda a discriminar entre lo que debe respetar y lo que tiene margen para negociación.
  • Ofrece oportunidades de participación, en vez de ordenar acostúmbrate a los beneficios de la pregunta. Hay muchas ocasiones en las que se les puede dar a elegir, el niño se sentirá contemplado como sujeto con iniciativa y estará más motivado a responder positivamente.
  • No grites, no pegues, no aisles, no castigues, el castigo corta un mal comportamiento pero es coerción, no enseña más que rebeldía o apatía.
  • Si la conducta es peligrosa para él u otro, para el comportamiento y con serenidad espera a que su malestar emocional remita, después, habla con él para que aprenda a conocer qué sentimiento le hizo responder de esa manera y facilita alternativas o soluciones distintas de la utilizada por el niño para que vaya conociendo que las situaciones difíciles no se resuelven desde la represión o la agresividad, sino desde el diálogo, la reflexión y la tolerancia.
  • Sé modelo de lo que demandas, no podrás enseñar tranquilidad, comprensión y empatía si no la utilizas cuando interacciones con él…

Mafalda 3

 

Aletha Solter revisa, cuestiona muchos aspectos tradicionales de crianza. Aquí tenéis sus veinte alternativas al castigo:

  • Busca necesidades subyacentes. Ejemplo: Da algo a tu hijo con lo que jugar mientras haces cola.
  • Ofrece información y razones. Ejemplo: Si tu hijo colorea la pared, explica porqué coloreamos sólo en papel.
  • Busca sentimientos subyacentes. Reconoce, acepta y escucha los sentimientos. Ejemplo: Si tu hijo pega a su hermana pequeña, anímale a que exprese su enfado y sus celos de manera inofensiva. Él podría necesitar llorar o rabiar.
  • Cambia el entorno. A veces es más fácil que tratar de cambiar al niño.Ejemplo: Si tu hijo saca cosas de los armarios de la cocina repetidamente, pon un cierre de seguridad en los armarios.
  • Busca alternativas aceptables. Redirige el comportamiento de tu hijo.Ejemplo: Si no quieres que tu hijo construya un fuerte en el comedor, no digas simplemente no. Dile dónde sí puede construir uno.
  • Demuestra cómo quieres que tu hijo se comporte. Ejemplo: Si tu hijo tira de la cola a un gato, muéstrale cómo se cuida a un gato. No confíes sólo en las palabras.
  • Da elecciones más que órdenes. Tomar decisiones otorga poder a los niños. Las órdenes invitan a una lucha de poder. Ejemplo: “¿Te gustaría lavarte los dientes antes o después de ponerte el pijama?”
  • Haz pequeñas concesiones. Ejemplo: “Dejaré que te saltes el lavarte los dientes esta noche porque estás muy cansado”.
  • Proporciona un periodo de preparación. Ejemplo: Si tienes invitados para cenar, dile a tu hijo cómo esperas que se comporte. Sé específico. El role-playing puede ayudar a preparar al niño para situaciones potencialmente difíciles.
  • Deja que ocurran las consecuencias naturales (cuando sea apropiado). No rescates demasiado. Ejemplo: Un niño que no cuelga su traje de baño y su toalla podría encontrarlos todavía mojados al día siguiente. (Pero no crees consecuencias artificiales).
  • Comunica tus propios sentimientos. Di al niño cómo te afecta su comportamiento. Ejemplo: “Estoy cansado de recoger migas en el salón”.
  • Usa acciones cuando sea necesario. Ejemplo: Si tu hijo insiste en cruzar la calle corriendo, agárrale la mano firmemente (mientras le explicas los peligros).
  • Abraza a tu hijo. Los niños que se comportan de forma agresiva u odiosa se pueden beneficiar del abrazo, de un modo amoroso y compasivo, que les permita canalizar sus sentimientos reprimidos en lágrimas curativas.
  • Retira a tu hijo de la situación y quédate con él. Usa el tiempo para escuchar, compartir sentimientos, abrazar a tu hijo, y resolver conflictos.
  • Hacerlo juntos. Se juguetón. Muchas situaciones de conflicto se pueden convertir en juegos. Ejemplo: “Hagamos que somos los siete enanitos mientras limpiamos.” “Hagamos turnos cepillándonos los dientes el uno al otro.”
  • Distiende la situación con risas. Ejemplo: Si tu hijo esta enfadado contigo, invítale a expresar su enfado con una divertida pelea de almohadas contigo. Juega tu parte rindiéndote dramáticamente. La risa ayuda a resolver la rabia y los sentimientos de impotencia.
  • Haz un trato, negocia. Ejemplo: Si estás preparado para irte del parque y tu hijo se lo está pasando bien, alcanza un acuerdo con él acerca del número de veces que podrá tirarse del tobogán antes de irse.
  • Hacer juntos resolución de conflictos. Discute los conflictos en curso con tu hijo, expón tus propias necesidades, y pídele ayuda para encontrar soluciones. Determina las normas junto con tu hijo. Ten reuniones familiares.
  • Revisa tus expectativas. Los niños pequeños tienen sentimientos y necesidades intensos y son naturalmente ruidosos, curiosos, desordenados, tercos, impacientes, exigentes, creativos, despistados, miedosos, egocéntricos, y llenos de energía. Trata de aceptarlos como son.
  • Tómate un descanso. Abandona la habitación y haz lo que necesites para recuperar la compostura y el buen juicio. Ejemplo: Llama a un amigo, llora, medita, o date una ducha. 

No te engañes a ti mismo el hecho de que no razonen no es excusa para posponer un tratamiento comprensivo y respetuoso de los conflictos, en sus neuronas estás escribiendo firmeza, seguridad, confianza y afecto.

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12 noviembre, 2012
por Gina G.
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El Lenguaje del Amor: Animando y Alentando a Nuestros Hijos

Me encontré con esta gran palabra en inglés Encouragement, que es una de las bases de la Disciplina Positiva, busque y pregunté su significado para tratar de traducirla a una palabra en español que significara lo mismo, pero no lo logré, pues para la Disciplina Positiva y Teoría Adleriana, está palabra más que una palabra, es un concepto que engloba  muchos significados:  estimular, alentar, dar coraje, valorar, dar valor, demostrar amor, dar ánimo…

Creo que uno de los regalos más grandes que les podemos dar a nuestros hijos es incentivarlos a que tengan iniciativa a mejorar cada día y se sientan capaces de usar su poder de manera constructiva. Pero, ¿cómo lo logramos?. Esto lo logramos a través de las frases y acciones diarias que demuestren amor y fe en sus acciones, cuando reconocemos su esfuerzo y nos enfocamos en las mejoras que demuestran en sus pequeños pasos e iniciativas.

Sin embargo, en este punto es importante reconocer la diferencia entre Animar/Alentar y  Alabar, pues son dos cosas distintas, sin embargo, fáciles de confundir.

En las alabanzas hay muchísimo elogios desmedidos y fuera de la realidad, alabamos a los niños de manera desproporcionada, lo comparamos con el resto o les decimos cosas que el realidad demuestran una fuerte aprobación externa. Entonces su comportamiento, en vez de estar dirigido a mejorar, está dirigido a complacer a los demás (motivación extrínseca, de afuera hacia adentro).  Ponemos citar algunos ejemplos de alabanzas “lo hiciste como te dije” “así me gusta que seas” “Pudiste ganar la carrera, tú eres mucho mejor que el resto” “20!! Lo máximo!!” “Que lindo tu dibujo”  “Eres perfecto”, “16? Tu puedes más que eso!”, etc.

En cambio, las frases y acciones que Animan y alientan  están orientadas a generar una motivación intrínseca (de adentro hacia fuera), reflejan un verdadero respeto, amor y fe en nuestros hijos. Reflejan que estamos pendientes de ellos, que reconocemos su esfuerzo, su individualidad; significa que apreciamos su aporte, a través del agradecimiento constante y la designación de responsabilidades con verdaderos trabajos en el hogar y no solo algunas “mini responsabilidades” para salir del paso (como que tienda su cama o saca la basura) sino con responsabilidades que reflejen que los consideramos capaces y miembros contributivos dentro del hogar. Algunas frases de Aliento podrían ser: “Aprecio tu ayuda” “Te has dado cuenta todo lo que puedes lograr por tí mismo” “Qué piensas de tu dibujo”  “Gracias por acomodar tus cosas” “Cómo te sientes…”Tengo fe en tí” , etc.

Por lo tanto, para Animar/Alentar, es posible que tengamos que cambiar algunas creencias,  formas de comunicarnos y comportarnos con nuestros hijos, y en lugar de enfocarnos en las fallas para que mejoren o alabar un acción cotidiana como extraordinaria, mejor nos enfocamos en todos sus puntos fuertes y habilidades y qué pueden hacer para mejorar y qué podemos hacer nosotros para ayudarlos a alcanzar esa meta; en este punto, los errores nos sirven como maravillosas oportunidad para aprender.

Por último, recordar que todo el tiempo estamos alentando o desalentando. Nuestra labor como padres es crear  en nuestro hogar una atmósfera segura, cálida, de respeto y de cooperación,  donde nuestros niños sientan que son parte de, que son importantes y capaces de desenvolverse de manera sana y así  puedan desarrollar al máximo todas sus potencialidades.

Ps. Gina Graham
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator

“La respuesta es simple: si realmente lo quieres, lo vas a lograr”

Referencias:
Don Dinkmeyer, Jr. Ph.D. & Dinkmeyer, James S.  The Basic of Parenting
Dreikurs, Rudolf, Children: The Challenge
Nelsen, Jane,  Positive Discipline

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1 octubre, 2012
por Gina G.
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“Disciplina Democrática: Las bases de la Disciplina Positiva”

Comparto con ustedes algunas reflexiones en torno a los escritos y estudios de Rudolf Dreikurs, educador y discípulo de Alfred Adler, teorías donde se basa la disciplina positiva.

Tanto Dreikurs como Adler sostenían que los niños deben ser educados bajo una  atmósfera democrática. Donde no exista exceso de control e imposición del poder (propia de una educación autoritaria) pero tampoco una educación permisiva  donde haya ausencia de reglas y por lo tanto de protección.  Una atmósfera democrática es la equilibra la amabilidad y la firmeza al mismo tiempo. donde los niños puedan crecer siendo respetados en todas sus dimensiones, donde sean tomados en cuenta y obtengan una verdadera motivación, aprendiendo el sentido de cooperación y responsabilidad y donde puedan satisfacer sus metas de pertenencia y significancia.

No obstante, contrariamente a los que nos enseña las ampliamente difundidas teorías de modificación de conducta, donde se sostiene la eficacia de los premios y castigos, Dreikurs sustentaba que estos dos métodos no son efectivos a largo plazo, es más, simplemente no tiene mayor influencia o enseñan algo positivo a los niños. Por el contrario, tienen un efecto perjudicial en su desarrollo, si es que queremos educar en una sociedad con valores democráticos.

Los castigos enseñan a los niños que si los adultos pueden castigarlos, entonces ellos también pueden hacerlo. Además de generarles sentimientos de rebeldía, revancha y resentimiento. El castigo enseña a la persona a sentirse mal por el error cometido en el pasado, en cambio una actitud democrática basada en el respeto mutuo, involucra a los niños en las decisiones y enseña valiosas habilidades para la vida, por lo tanto los errores se convierten en valiosas oportunidades de aprendizaje.

Asimismo, los premios y alabanzas, lejos de los que muchos piensan que genera “buenas” conductas, enseña a los niños que su conducta está condicionada al control externo. En contraposición Dreikurs propone la motivación a través del dar aliento. El decía “un niño necesita motivación, así como un planta necesita sol y agua” Este dar aliento genera en los niños una adecuada autoestima y además los hace sentirse valiosos por lo que son y no por lo que deberían hacer para agradar al resto.

Cuando se educa en base los premios y las alabanzas, de algún modo les estamos diciendo a los niños que ellos son valiosos en la medida de que hagan todo “perfecto”, esto por su puesto genera ansiedad por lo tanto les resta creatividad y libertad, en cambio cuando se educa con aliento, dentro de una atmósfera de respeto donde hay libertad para pensar, les enseñamos a los niños el valor de ser imperfectos por lo tanto  crecen seguros de sí mismos y con un fuerte deseo a cooperar.

Del mismo modo, Dreikurs se opone a lo que muchos sistemas educativos hoy en día promueven: la competición. Para él, la competencia genera división en contraposición de la cooperación. Los niños en estos sistemas de competencia, crecen bajo un gran estrés pues viven pensando que son buenos en la medida que ganen. Entonces, su creatividad está dirigida a vencer a los demás por lo tanto genera división en vez de igualdad. En cambio en un sistema basado en la cooperación los niños tienen un mejor funcionamiento pues viven el libertad por lo tanto se respeta su individualidad y dignidad, esto da como resultado seres humanos capaces de contribuir con su entorno de manera positiva.

Para Dreikurs, todos los seres humanos nos movemos buscando alcanzar las metas de significancia y pertenencia. Sin embargo, cada persona tiene una lógica única y privada de cómo interpreta la realidad y qué debe hacer para alcanzarlas. En el caso de los niños cuando ellos no logran conseguirlas, surgen las metas equivocadas (atención, poder, venganza e insuficiencia asumida); recibe este nombre, porque la motivación se fundamenta en la creencia errónea de cómo ellos esperan lograr un sentido de pertenencia e importancia en su entorno.

A través del método de las “metas equivocadas” además de comprender cuál es el real propósito del niño, podemos estimularlo hacia una conducta mucho más cooperativa.  Para lograrlo, primero tenemos que identificar cuál es su meta, a través de la observación de su comportamiento y del nuestro, mostrando sensibilidad ante sus demandas al confrontarlo con su meta errada, así como emplear procedimientos adecuados para que él pueda alcanzar sus metas de pertenencia e importancia y pueda desarrollarse de manera sana y adaptada.

Gracias a las las ideas de Adler que Dreikurs logró critalizar en sus conceptos de “educación democrática” hoy en día las personas que creemos en esta filosofía, podemos transmitir este mensaje de respeto mutuo y de cooperación,  interviniendo en nuestras comunidades, educando a familias y a maestros en las las escuelas y sembrando cada día nuevas semillas de disciplina positiva alrededor del mundo.

Gina Graham
Psicóloga-Psicoterapeuta
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator

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22 septiembre, 2012
por Gina G.
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LAS VOCES DE LOS NIÑOS FRENTE AL CASTIGO

“¿De dónde sacamos la absurda idea de que para que un niño se porte bien, primero tenemos que hacerlo sentir mal?”
Jane Nelsen

El castigo es una forma de modificación de conducta que emplean los padres para hacer que sus hijos vayan por el buen camino, para que  se porten mejor o para que cambien una mala conducta. El castigo parte de la idea equivocada de que para que un niño se porte bien, primero tenemos que hacerlo sentir mal.

En mi experiencia como psicóloga infantil, he podido comprobar que esto no ocurre, por el contrario, genera mucho resentimiento, rebeldía, miedo y retraimiento por parte de los niños, consecuencias que los padres no consideramos cuando usamos esta medida disciplinaria.

Comparto con ustedes algunas opiniones de los niños frente al castigo, que he recogido en mis conversaciones con ellos. Estas son su voces. Escuchémoslos y aprendamos de ellos:

 “Cuando una vez mi papá me empujó, me asusté mucho… pensé no me quería”  Alvaro, 9 años

“La verdad que no entiendo porqué los padres castigan si uno no aprende nada. Porque no hablas con mis papás?” Nicole, 11 años

“Los profesores no tienen paciencia, cuando haces algo que no les gusta, sólo te castigan, te sacan del salón y nunca te enseñan nada, sólo saben vengarse”  M. José 14 años

“Mi mamá me contó que le están enseñando a no castigar. La quiero mucho” José, 5 años

 “Ya aprendí cómo  engañar para  que ya no me castiguen” Sebastián, 10 años

“Yo hago caso a mi papá, porque él me prometió que nunca más me iba a castigar, entonces yo tengo ganas de hacerle caso”  Isabel (8 años)

“A los niños no se les debe castigar”  Rodrigo (10 años)

“Cuando la miss me manda a la “mesa de pensar” pienso que soy un niño malo, porque allí solo mandan a los niños malos”  Adriano, 4 años

“Cuando los padres son estrictos (refiriéndose a los padres que castigan) los niños no hacen caso, pero si son buenos y conversan con los niños, ellos les hacen caso. Por eso, nunca seas estricta con los niños que vienen acá y te van a querer y te van a hacer caso en todo”  Matías 7 años

 “Cuando me mandan a mi cuarto, me da mucha cólera y odio a mi mamá! Al final le digo algo para que me deje salir”  Stefano, 8 años

“A mis padres solo les importa mis notas, si no me saca buena nota, me castigan. Nunca me preguntan cómo me siento”  Raúl, 10 años

 “Me castigan por todo, ya no me importa”  Renato, 14

“Mis papás creen que quitándome las cosas voy a aprender”  Miguel, 11 años

 “¿De verdad te puedo contar todo? Porque tengo como un nudo aquí dentro (señalándose el pecho) que nunca se lo he contado a nadie”  Mathias (9 años)

 “…¿Por qué algunos padres castigan a sus hijos?”  Nicolás, 10 años

EL CASTIGO NO EDUCA!!!

 Gina Graham
Psicóloga-Psicoterapeuta Infantil
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator

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6 agosto, 2012
por Gina G.
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LA IMPORTANCIA DE LOS LÍMITES EN LA CRIANZA

Hace unas semanas  atrás tuve el agrado de participar en una reunión que algunas  ex participantes de los talleres Educando con Disciplina Positiva iniciaron a partir de la asistencia a los talleres y el conocimiento de esta filosofía. La verdad, que fue muy gratificante ver cómo  la Disciplina Positiva se expandía y que cada día se sembraban nuevas semillas de respeto en hogares.

Hoy compartimos con ustedes parte del excelente resumen y análisis que Jaicy hizo al libro de Jane Nelsen “Disciplina Positiva” al cual hemos titulado La Importancia de los límites en la Crianza.

Gracias Jaicy por creer que sí se puede educar sin castigos y ser una promotora más de del respeto en nuestras comunidades!!!

Integración y Resumen elaborado por Jaicy Blandin (2012), basado en el Libro “Disciplina Positiva” de Jane Nelsen (2009)-madre participante del taller Educando con Disciplina Positiva (extracto  y adaptación del resumen)

“La Disciplina Positiva (DP) se enfoca en enseñar a los niños qué hacer porque ellos han sido invitados a analizar la situación y a usar algunos principios básicos, como la colaboración y el respeto mutuo para encontrar soluciones. De esta manera, los niños están más dispuestos a seguir las reglas que ellos mismos han ayudado a establecer, ya que comprenden por qué son necesarias, cuál es su sentido y cómo ser responsables de ellas. La habilidad en la toma de decisiones se vuelve más efectiva cuando ellos se sienten miembros activos de una familia, y no receptores pasivos del proceso. Uno de los propósitos generales de la DP es lograr que los efectos de dichas habilidades sean duraderos (a largo plazo)…

La Importancia de los Límites:

  • El propósito de los límites es mantener a los niños a salvo y adaptados al medio social. Una forma de hacerlo cuando los niños son mayores de 4 años, es involucrarlos cuando se establecen esos límites y se discute con ellos su importancia. Los niños estarán más dispuestos a respetar los límites que ellos mismos han ayudado a establecer, ya que comprenden por qué son necesarios y cómo ser responsables de ellos. Podemos idear juntos cuáles deben ser los límites para ver la televisión, las horas de llegada a casa, los tiempos de juego o de tarea.
  • Cuando se traspasa un límite, no debemos dar sermones, ni castigos, hay que continuar involucrando al niño respetuosamente. Evitar decirle lo que pasó y lo que se debe hacer al respecto. Lo mejor es hacer preguntas abiertas como “¿Qué pasó? ¿Qué crees que lo ocasionó? ¿Qué ideas tienes para resolverlo? ¿Qué has aprendido de lo pasado?”.
  • Los límites o normas tenemos que explicarlos cuidadosamente cuando los niños van creciendo. No podemos decirles a nuestros hijos que hagan tal o cual cosa “Porque sí” o “porque se nos da la gana”: Es indispensable el diálogo sereno entre padre e hijo, en el cual se explique el sentido o la razón por la cual se debe respetar ese límite. Si podemos llegar a explicar el valor que el límite está protegiendo y el anti-valor que se esconde detrás de la transgresión del mismo, mejor.
  • Cuando les explicamos a nuestros hijos el sentido o la razón de un límite, los estamos valorando como personas capaces de comprender. En cambio, si les decimos: “Algún día entenderás, todavía eres muy pequeño”, les estamos diciendo implícitamente que son poco inteligentes y lo único que lograremos con ello será generar su rebeldía a corto o largo plazo. Nuestros niños pueden ser pequeños, pero no son irracionales.
  • Muchas veces nos quejamos de que nuestros hijos son rebeldes, y no vemos que nosotros hemos sido primero arbitrarios y autoritarios con ellos. Esto los irrita y con razón, porque menosprecia su capacidad de comprender, ofende su racionalidad humana e implica una subvaloración que seguramente los conducirá a una actitud de rebeldía.

…Parece que muchos padres piensan en términos de los dos extremos de crianza que se establecen entre un estilo autoritario o controlador y un estilo permisivo. La gente que piensa que el castigo es válido, lo hace porque cree que la única alternativa es el control. La gente que no cree en el castigo, a menudo se va al otro extremo y se vuelve demasiado permisiva. La disciplina ejercida democrática o positivamente, ayuda a los adultos a encontrar un respetuoso terreno o camino intermedio que no es autoritario ni permisivo. Este tipo de disciplina se sustenta sobre un trato gentil y firme, que enseña valiosas herramientas sociales y de vida.

Cuando se es gentil y firme al mismo tiempo, ayuda saber que ser gentil (respetuoso o cordial) puede balancear todos los problemas que genera ser sólo firme (rebeldía, resentimiento, daño a la autoestima) y que ser firme puede balancear todos los problemas que genera ser sólo gentil (permisividad, manipulación, niños engreídos, tiranos, daño a la autoestima)”


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16 julio, 2012
por Gina G.
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INFLUENCIA

Estuve leyendo un libro muy interesante de Rudolf Dreikurs “Discipline without Tears” la primera edición fue escrita en 1972 y ha sido reimpresa a lo largo de varios años hasta la actualidad.  La visión de Dreikurs sobre la educación de los niños y niñas estuvo fuertemente influenciada por los estudios de A. Adler; ambos  sostenian que la “sociedad moderna” debe dejar atrás la “educación tradicional” (autoritaria) donde la relación se basa en dominación y sumisión y optar por una educación democrática donde el niño sea respetado en todas sus dimensiones, aboliendo todo tipo de castigo, ya que éste no educa, por el contrario, enseña al niño a sentirse peor en vez de darle la oportunidad de mejorar cada día.

Actualmente seguimos con el mismo paradigma, pues aún no nos damos cuenta que los niños deben ser tratados con dignidad y respeto. Seguimos castigando tanto en hogares como en las escuelas: golpes, gritos, quitando cosas, caritas tristes, detenciones, notas en la agenda, etc. Y me pregunto por qué. ¿Será que realmente creemos que el castigo es la única forma de motivar a los niños? Será que no creemos que los niños se portan mejor cuando se sienten amados, respetados y por lo tanto bien tratados?  Nuestros niños tendrán un mejor comportamiento en la medida que nosotros tengamos un mejor comportamiento con ellos.

Padres y maestros debemos construir una nueva tradición de educación, basados en el respeto mutuo y la tolerancia, para poder coexistir en una sociedad democrática donde la paz y el respeto a nuestros semejantes impere.

Cuando estemos plenamente conscientes de la influencia que tenemos en cada uno de nuestros niñ@s, empezaremos a prestar más atención a nuestras propias actitudes y comportamiento y a lo que nuestros niños están aprendiendo de nosotros de acuerdo a lo que viven día a día, pues:

“Si viven con crítica, aprenden a condenar.
Si viven con hostilidad, aprenden a pelear.
Si viven ridiculizados, aprenden a ser tímidos.
Si viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
Si viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
Si viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si viven con motivación, aprenden a tener confianza.
Si viven con aceptación, aprenden a amar.
Si viven con aprobación, aprenden a quererse a si mismos.
Si viven con reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.
Si viven con honestidad, aprenden qué es la verdad.
Si viven con equidad, aprenden justicia.
Si viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en las personas que los rodean.
Si viven con cordialidad y respeto mutuo, aprenden que el mundo en un lugar agradable para vivir, para amar y ser amado.”

Gina Graham
Psicóloga-Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator

Adaptado del libro “Discipline without Tears” Rudolf Dreikurs. MD.

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5 julio, 2012
por Gina G.
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ESTAMOS DE ANIVERSARIO

Ilustración realizada por Natalí Sejuro para Crianza Positiva

Este 10 de Julio CRIANZA positiva cumple 3 años promoviendo los principios de la Psicología Adleriana (sentimiento de comunidad e igualdad social) y de la Disciplina Positiva en  hogares, escuelas y comunidades.

Esta labor la hemos venido realizando actuando de manera directa a través del trabajo con niños, adolescentes y familias en psicoterapia individual y grupal; en nuestras espacios en redes sociales, fomentando el cambio de actitud frente al castigo y promover métodos de educación  donde se respete la dignidad de los niños y niñas, tanto en escuelas como en hogares, y hace más de un año, de manera preventiva, a través de nuestros talleres Educando con Disciplina Positiva, donde capacitamos a padres y maestros, brindándoles técnicas y herramientas para intervenir en situaciones cotidianas y difíciles de la crianza  y en el salón de clase sin tener que recurrir a premios, castigos o gritos, por el contrario, fomentamos la solución conjunta de problemas,  y el uso de la motivación como principal herramienta de cambio y desarrollo de habilidades para la vida.

FELIZ CUMPLEAÑOS CRIANZA POSITIVA!! 

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28 mayo, 2012
por Gina G.
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Una Mirada al Bullying

“Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, es lo único que lo ha logrado.”  Margaret Mead

El problema del acoso escolar o más conocido por su significado en inglés “bullying” ha aumentado en los últimos años de manera vertiginosa en diferentes partes del mundo, llevando a muchos escolares a vivir situaciones desesperantes que sobrepasan su capacidad de afrontamiento y en casos extremos, los han llevado hasta el suicidio. En el Perú cerca de 50% de escolares de colegios públicos y privados han sido víctimas de “bullying” según un estudio de especialistas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Esta situación ha hecho que las escuelas, familias y sociedad civil empiecen a tomar un rol más activo y comiencen a desarrollar nuevas estrategias que puedan ser implementadas de manera eficaz en los diferentes contexto donde se desenvuelven los estudiantes.

¿Qué es el “bullying”?

El “bullying” es una forma física y emocional de abuso e intimidación hacia otra persona, la cual ocurre sistemáticamente, de manera reiterada y sin razón aparente por parte de uno más estudiantes por un largo periodo de tiempo. Los expertos señalan que para identificarlo, existen características claramente definidas y entre las cuales se destacan:

  1. Deliberación: La intención es herir a alguien.
  2. Repetición: Se suele atacar a la misma víctima de manera reiterativa en el tiempo.
  3. Desequilibrio de poder: Se escoge a una victima que se percibe como vulnerable. El acosador suele tener mayor “poder” creando el desequilibro.La persona o personas que ejercen el bullying lo hacen con la intención de imponer su poder sobre el otro, a través de chismes, amenazas constantes, ataques verbales, agresiones físicas y hoy en día se suma a esto, el uso del internet como medio de intimidación en forma anónima a través de las redes sociales.

Las consecuencias son tanto para la víctima como para el agresor. En el caso de la víctima ésta empieza a experimentar una serie de trastornos emocionales como la ansiedad, cambios de estados de ánimo, problemas psicosomáticos, pérdida de interés a la escuela, depresión, miedos y en casos extremos el suicidio.  Por otro lado, el agresor, puede verse involucrado en diferentes tipos conductas delictivas o presentar dificultades para la convivencia, puesto que no ha aprendido formas adecuadas para relacionarse con su entorno.

¿Quiénes participan?

En el bullying podemos apreciar que existen tres participantes principales:

El agresor: Estos suelen ser mas fuertes físicamente, impulsivos y dominantes y con poca capacidad empática. Pueden acosar de manera intelectual, organizando y manipulando a otras personas para que cumplan sus órdenes o manifestando un comportamiento antisocial intimidando de manera directa a su víctima.

La victima: Tienden a compartir similares características ente las que destacan: timidez, baja confianza en sí misma, ansiedad, aislamiento social, dificultad para relacionarse, por ende, pocos amigos, sumisión, en algunos casos baja estatura, menor fuerza o dificultades en la coordinación y excesiva dependencia de los adultos.

Espectadores: Los espectadores forman parte del problema al mantener el abuso a través de la indiferencia, las risas o hacer comentarios que estimulan al agresor. La mayoría de espectadores, aceptan pasivamente la intimidación, por un lado, proporcionando al agresor el público que desea y aceptando de manera silenciosa su conducta, por otro lado, empezando a tornarse insensibles ante las agresiones cotidianas y no hacer nada ante las situaciones de injusticia.

¿Qué hacer?

Saber cómo y cuándo intervenir requiere de estrategias eficaces y prácticas que parten del respeto mutuo y de la enseñanza de habilidades cognitivas, sociales y emocionales para hacer frente a los problemas. Aquí algunos consejos desde la Disciplina Positiva:

En la familia:

  • Establecer lazos de comunicación respetuosa. Una buena manera es implementando las reuniones familiares donde cada miembro tenga la oportunidad de ser recocido como importante y pueda expresar sus necesidades.
  • Entender la importancia de establecer límites con amabilidad y firmeza.
  • Comprender cómo nuestras acciones afectan de manera directa el 
comportamiento de los  hijos y cómo constantemente se estamos modelando conductas.
  • Enseñar a los hijos habilidades inter e intrapersonales para afrontar problemas, situaciones incómodas y presión de grupo.
  • Darles a nuestros hijos la oportunidad para que puedan sentirse capaces y usar ese poder de manera constructiva y con un propósito.
  • Crear un ambiente donde se respire el respeto mutuo y se enseñen nuevas formas de comportarse en la familia. Este respeto no sólo es entre pares sino también entre y con todas las personas involucradas.
  • Dar un paso hacia atrás y observar más allá de la conducta, ver la creencia que la subyace el comportamiento y entender las diferentes caras de la intimidación.

En la Escuela:

Ya que el bullying se presenta en la mayoría de los casos en el ámbito del salón de clases, el docente se convierte en el agente de cambio por excelencia, el cual tiene la tarea de prevenir, atender y detener las situaciones de acoso escolar. Por lo tanto, desde el salón de clase puede:

  • Favorecer un clima escolar favorable y respetuoso. Esto es entre adultos, niños y jóvenes, donde se implemente una cultura de confianza y justicia social.
  • Implementar las reuniones de clase, donde se enseñen habilidades para la sana convivencia, el respeto de los derechos (propios y ajenos) y la solución conjunta de problemas.
  • Fomentar la cooperación. Un clima de cooperación versus uno de competencia asegura un mejor trato entre los pares.
  • Generar la conexión emocional antes que la corrección: La disciplina positiva aplicada a las escuelas ha demostrado que los estudiantes que tienen un sentido de conexión y pertenencia con escuela y son tratados con mayor respeto por sus maestros y se sienten que éstos se preocupan verdaderamente por ellos, son menos propensos a este tipo de conductas.
  • Fomentar la igualdad social, es decir, un ambiente escolar donde todos merecemos el mismo  trato.
  • Propiciar espacios donde se enseñe el sentido de comunidad versus el interés individual. Esto se logra a través del aprendizaje cooperativo, donde todos trabajan por una tarea común.
  • Implementar programas preventivo anti-bullying.
  • Trabajar de manera conjunta familia y escuela.

Por último, es importante tener en cuenta que todo de tipo de intervención es más eficaz  cuando los adultos comprendemos la magnitud del problema y hacemos incapié en que la clave está en el respeto mutuo. Es decir, nosotros no podemos pedir a los niños que cambien, que sean más respetuosos si es que nosotros no lo somos con ellos. Debemos ser conscientes del papel importante que tenemos en la vida de nuestros niños como modelos de conductas. Tratémoslos con respeto y ellos se lo devolverán al mundo.

“Se el cambio que quieres ver en el mundo” Mahatma Gandhi

Gina Graham
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator 

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