CRIANZA Positiva

Promovemos relaciones positivas en hogares, escuelas y comunidades a través del respeto mutuo

5 marzo, 2015
por Gina G.
2 Comentarios

LUCHAS DE PODER: ¿QUIEN TIENE LA VICTORIA?

¡Aquí quien manda soy yo!
¡Te he dicho que lo hagas!
¡Obedece!!
¡Vete a la cama ahora mismo!
¡Silencio!
¡Hazlo ahora!

Para que exista un lucha de poder, Jane Nelsen nos dice que necesitamos dos personas como mínimo y definitivamente estas frases invitan a  que se origine una lucha de poder interminable.

Cuántas veces, con el fin que nuestros hijos obedezcan, o por miedo a perder la autoridad frente a ellos  hemos caído en esta lucha.  Cuando ocurre , tanto los hijos como los padres tienen la “sensación”  de estar realizando un esfuerzo inútil, sienten que está perdiendo el control (de hecho lo están haciendo)  pero cada uno se niega a abandonar “la lucha” porque no quiere perder, pero el resultado es que de algún modo, ninguno TIENE LA VICTORIA, perdemos la paciencia, luego nos sentimos culpables y terminamos castigando y ya sabemos cuál es la consecuencia del castigo en nuestros hijos.

COMO EVITAR LAS LUCHAS DE PODER

No controlar nuestras emociones, palabras hirientes y castigos como solución dan cabida a las luchas de poder con nuestros hijos.

El comportamiento de los niños está dirigido a metas, pero el camino que toman no necesariamente es el más correcto, en este sentido, cuando entremos en una lucha de poder, busquemos la meta de nuestros hijos y tratemos de enseñarles un camino más adecuado donde ambas partes salgan ganando.  Para evitarlas, podríamos intentar:

  1. En vez de dar órdenes, haz preguntas que inviten a la reflexión, Jane Nelsen llama a esto “preguntas curiosas”  (¿qué piensas respecto a…,? ¿qué sientes…?, ¿que has decidido…?). Entonces, en vez de decir, ordena tu cuarto, tal vez podríamos decir, qué puedes hacer para que tu cuarto se vea limpio y ordenado?
  2. Habla menos y actúa más. Acércate a tu hijo y muéstrale lo que tiene que hacer, en vez de decir “1000 veces los mismo” desde lejos, esperando que “obedezca” rápidamente.
  3. Crea rutinas y luego recuérdale qué es lo que habían acordado. Ejem. Tu hijo se levanta de la mesa al terminar de comer y va directo a jugar, entonces le podemos recordar “¿qué es lo que tenemos que hacer después de cenar?”
  4. Jane Nelsen nos recomienda además tener un POSITIVO TIEMPO FUERA para calmarnos y actuar pensando en lo que vamos a hacer y decir, evitando las luchas de poder.
  5. Dale opciones limitadas, esto les dará la sensación de que no tienen que obedecer todo a rajatabla y que tienen la opción de elegir.
  6. Practica el autocontrol. Cuando entramos en la lucha de poder queremos CONTROLAR todo, pero cuanto más controladores queremos ser, más DESCONTROLADOS nos volvemos. A la primera persona que tenemos que controlar es a nosotros mismos.
  7. Usa el humor. A veces es la mejor solución en momentos de crisis y sirve además para detener la lucha de poder.
  8. Ponerse de acuerdo. Ambos padres tienen que manejar el mismo estilo de crianza para no crear confusión en los hijos que inviten a buscar “al más bueno” . Recuerda que tanto el estilo permisivo como el autoritario invita a la lucha de poder, opte por una disciplina positiva.
  9. Involucra a tus hijos en la solución de problemas. Esto hace que los chicos tengan un sentido de pertenencia, estén motivados a asumir sus responsabilidades y estén menos propensos a desobedecer.
  10. Se consistente y congruente con lo que DICES y HACES.
  11. Expresa lo que sientes dando mensajes YO, evitando culpabilizar al otro por lo que pasa en ti internamente “Estoy súper cansada, colaboren con esto para poder descansar descansar¨, esto suena mejor y se acepta mejor  en vez de “Me están haciendo enojar, obedezcan de una vez, o si no…”
  12. Se FIRME Y AMABLE al mismo tiempo. Que tu expresión y tono de voz indiquen el respeto por tu hijo.  Un niño que se trata de forma respetuosa es más colaborador.
  13. No te olvides de DAR SIEMPRE TU MENSAJE DE AMOR. A veces estamos tan metidos en la lucha de poder que nos olvidamos de recordar a nuestros hijos cuánto los amamos.
  14. En vez de buscar culpables ENFOCATE EN LAS SOLUCIONES.

La Disciplina Positiva nos enseña que las luchas de poder “crean distancia y hostilidad en lugar de cercanía y confianza. La distancia y la hostilidad crean resentimiento, resistencia y rebeldía (conformismo con baja autoestima). En cambio La cercanía y la confianza crean un ambiente seguro y de confianza donde no hay temor, ni culpa, vergüenza o dolor”

Gina Graham
Psicóloga – Psicoterapeuta de niños y adolescentes
Certified Positive Discipline Trainer

La Dra. Jane Nelsen estará en el Perú este 15 de Abril del 2015 ofreciendo una conferencia a padres y maestros. Informes a través de este link EVENTOS o a través de informes@crianzapositiva.org 

“Nunca he visto a un niño con aires de poder sin un adulto con aires de poder cerca de él”

Jane Nelsen

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

3 marzo, 2015
por Gina G.
0 Comentarios

LA IMPORTANCIA DE LOS LÍMITES EN LA CRIANZA

Hoy compartimos con ustedes un resumen de un capítulo del  libro de Disciplina Positiva de la Dra. Jane Nelsen, realizado por la  Psc. Jayci Blandin, educadora certificada en Disciplina Positiva.

Gracias Jaicy por creer que sí se puede educar sin castigos y ser una promotora más de del respeto en nuestras comunidades!!!

Integración y Resumen elaborado por Jaicy Blandin (2012), basado en el Libro “Disciplina Positiva” de Jane Nelsen (2009)-madre participante del taller Educando con Disciplina Positiva (extracto  y adaptación del resumen)

“La Disciplina Positiva (DP) se enfoca en enseñar a los niños qué hacer porque ellos han sido invitados a analizar la situación y a usar algunos principios básicos, como la colaboración y el respeto mutuo para encontrar soluciones. De esta manera, los niños están más dispuestos a seguir las reglas que ellos mismos han ayudado a establecer, ya que comprenden por qué son necesarias, cuál es su sentido y cómo ser responsables de ellas. La habilidad en la toma de decisiones se vuelve más efectiva cuando ellos se sienten miembros activos de una familia, y no receptores pasivos del proceso. Uno de los propósitos generales de la DP es lograr que los efectos de dichas habilidades sean duraderos (a largo plazo)…

La Importancia de los Límites:

  • El propósito de los límites es mantener a los niños a salvo y adaptados al medio social. Una forma de hacerlo cuando los niños son mayores de 4 años, es involucrarlos cuando se establecen esos límites y se discute con ellos su importancia. Los niños estarán más dispuestos a respetar los límites que ellos mismos han ayudado a establecer, ya que comprenden por qué son necesarios y cómo ser responsables de ellos. Podemos idear juntos cuáles deben ser los límites para ver la televisión, las horas de llegada a casa, los tiempos de juego o de tarea.
  • Cuando se traspasa un límite, no debemos dar sermones, ni castigos, hay que continuar involucrando al niño respetuosamente. Evitar decirle lo que pasó y lo que se debe hacer al respecto. Lo mejor es hacer preguntas abiertas como “¿Qué pasó? ¿Qué crees que lo ocasionó? ¿Qué ideas tienes para resolverlo? ¿Qué has aprendido de lo pasado?”.
  • Los límites o normas tenemos que explicarlos cuidadosamente cuando los niños van creciendo. No podemos decirles a nuestros hijos que hagan tal o cual cosa “Porque sí” o “porque se nos da la gana”: Es indispensable el diálogo sereno entre padre e hijo, en el cual se explique el sentido o la razón por la cual se debe respetar ese límite. Si podemos llegar a explicar el valor que el límite está protegiendo y el anti-valor que se esconde detrás de la transgresión del mismo, mejor.
  • Cuando les explicamos a nuestros hijos el sentido o la razón de un límite, los estamos valorando como personas capaces de comprender. En cambio, si les decimos: “Algún día entenderás, todavía eres muy pequeño”, les estamos diciendo implícitamente que son poco inteligentes y lo único que lograremos con ello será generar su rebeldía a corto o largo plazo. Nuestros niños pueden ser pequeños, pero no son irracionales.
  • Muchas veces nos quejamos de que nuestros hijos son rebeldes, y no vemos que nosotros hemos sido primero arbitrarios y autoritarios con ellos. Esto los irrita y con razón, porque menosprecia su capacidad de comprender, ofende su racionalidad humana e implica una subvaloración que seguramente los conducirá a una actitud de rebeldía.

…Parece que muchos padres piensan en términos de los dos extremos de crianza que se establecen entre un estilo autoritario o controlador y un estilo permisivo. La gente que piensa que el castigo es válido, lo hace porque cree que la única alternativa es el control. La gente que no cree en el castigo, a menudo se va al otro extremo y se vuelve demasiado permisiva. La disciplina ejercida democrática o positivamente, ayuda a los adultos a encontrar un respetuoso terreno o camino intermedio que no es autoritario ni permisivo. Este tipo de disciplina se sustenta sobre un trato gentil y firme, que enseña valiosas herramientas sociales y de vida.

Cuando se es gentil y firme al mismo tiempo, ayuda saber que ser gentil (respetuoso o cordial) puede balancear todos los problemas que genera ser sólo firme (rebeldía, resentimiento, daño a la autoestima) y que ser firme puede balancear todos los problemas que genera ser sólo gentil (permisividad, manipulación, niños engreídos, tiranos, daño a la autoestima)”

 

La Dra. Jane Nelsen estará en el Perú este 15 de Abril del 2015 ofreciendo una conferencia a padres y maestros. Informes en este link Eventos Jane Nelsen 


Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

11 febrero, 2015
por Gina G.
0 Comentarios

DISCIPLINA POSITIVA EN EL AULA-Una historia de éxito

Queremos compartir una historia de éxito implementando la Disciplina Positiva en el aula, por parte de Sandra, una maestra de aula, comprometida con sus alumnos, que viene aplicando esta metodología basada en las relaciones horizontales y el respeto mutuo. Esta es su historia:

programa escuelas 2

“Como maestra tutora de niños y niñas en edad escolar, siempre he tenido la inquietud de buscar formas innovadoras de acercarme a mis alumnos para lograr un clima favorable en el aula que les permita desarrollarse, conocerse, valorarse, enfrentarse a situaciones que requieran estrategias creativas de solución, relacionarse de forma asertiva y darles herramientas para ser personas de bien, transformadoras de la sociedad, íntegras, honestas, creativas, libres y felices.

En esta búsqueda tuve la oportunidad de ser capacitada en la filosofía de Reggio Emilia que plantea entre otras cosas una forma diferente de mirar al niño: un niño que tiene un gran potencial, que desde que nace busca encontrar el significado de lo que le rodea, que es investigador por naturaleza, aprendiz innato y se expresa de muchas maneras, que comparte lo que descubre con diversos lenguajes y códigos. Para que esto se dé es absolutamente necesario un maestro que sea observador, reflexivo, capaz de proponer actividades que permitan que el niño se relacione con el mundo, descubra y construya su aprendizaje. Esta filosofía me abrió los ojos y se complementó de una manera perfecta con la Disciplina Positiva, la que descubrí hace tres años la cual propone aplicar la firmeza y la amabilidad al mismo tiempo, entender las emociones, empoderar a los niños en la búsqueda de soluciones y asumir los errores como grandes oportunidades para aprender.

La Disciplina Positiva nos insta a creer en la capacidad de los niños para tomar decisiones sobre cómo responder a las situaciones que se les presentan y confiar en su capacidad de adaptarse al mundo.

Esta metodología me dio herramientas para relacionarme con mis alumnos de una manera másmanuales cercana, respetuosa, firme y afectuosa. Dichas herramientas son muy valiosas para enfrentar la vida y no solo transformaron mi forma de enseñar sino que me transformaron a mí como persona y lo siguen haciendo actualmente. Considero que en la medida en que yo sea respetuosa y afectuosa conmigo misma lo seré también con los niños y si puedo ver mis errores como oportunidades para crecer y aprender, podré tener paciencia cuando mis alumnos cometan errores, por lo tanto la Disciplina Positiva no solo se aplica en el aula sino que se vive.

Soy consciente que me costó entender que fuera posible aplicar una disciplina sin premios ni castigos, ya que yo estaba acostumbrada a construir con mis alumnos las normas de convivencia y a juntos proponer las consecuencias que debían recibir aquellos que no cumplían los acuerdos establecidos. Esto me daba resultados inmediatos y mucha tranquilidad por el control que lograba sobre ellos. A pesar de mis dudas sobre la eficacia de esta metodología me atreví a intentarlo.

Uno de los problemas que se presentó en el aula fue que los niños tardaban mucho tiempo en alistarse a la hora de realizar el trabajo por proyectos. Esto sucedía después de la hora en que almorzaban ya que al terminar debían guardar todas sus cosas y mover las carpetas para formar grupos, se demoraban y no teníamos tiempo suficiente para realizar el trabajo. En una reunión de clase tocamos este tema y ellos redactaron su propuesta de mejora con las ideas de todos de la siguiente manera: “Nosotros deseamos mejorar el tiempo que utilizamos para alistarnos a la hora de trabajo por proyectos, por eso vamos a primero arreglar nuestras cosas y mover las carpetas antes de almorzar, además poner el cronómetro en línea 10 minutos antes para calcular nuestro tiempo”. Para mi sorpresa, los niños y niñas llegaban del recreo y sin que yo les indique nada movían las carpetas. Uno de ellos se encargaba de controlar el tiempo, usando el cronómetro de la computadora proyectándolo en la pantalla para que sea visible para todos. A los diez minutos la mayoría estaba sentada preparándose para empezar y colocaban nuevamente el cronómetro para registrar el tiempo que tardaban en estar todo el grupo listo. Los que se demoraban eran alentados por sus compañeros para apurarse, todos se alegraban cuando iban mejorando y trataban de vencer su propio record.

He comprobado sin duda alguna que la Disciplina Positiva funciona y he tenido la oportunidad de maravillarme al observar los progresos de mis alumnos. Ellos ya no necesitaban que un adulto los controle para hacer lo correcto porque deseaban que su salón mantuviera un ambiente de respeto mutuo que contribuya en su crecimiento y aprendizaje.

Un aspecto de la Disciplina Positiva que me quedó muy claro es que tenía que lograr que todos mis alumnos sintieran que eran importantes para mí y para el grupo.

Es importante resaltar que esto fue aplicado a un salón conformado por 35 alumnos de tercer grado de primaria y que a pesar de ser un grupo grande se logró que cada uno asumiera una responsabilidad en el aula, lo que los hacía sentirse parte de un grupo donde todos podían proponer soluciones a los problemas siendo respetuosos con sus compañeros, sintiéndose escuchados, tomados en cuenta, libres para decir lo que pensaban. Por mi lado, dejé de tener control sobre ellos para cambiarlo por la participación y la cooperación; ahora el vínculo que establezco con los niños es más cercano y respetuoso, los observo con cariño y me asombro cada día de lo que van logrando, ellos saben que pueden contar conmigo y que también son capaces de lograr muchas cosas por sí mismos.

Por ejemplo, cuando yo estaba dirigiendo una actividad, el encargado del tiempo me hacía notar que ya debía prepararme para terminar, mostrándome el cartel que indicaba que faltaban 5 minutos. Por otro lado, el encargado de dirigir los agradecimientos nos invitaba a pensar diciendo “cierren un ratito los ojos, vamos a recordar quién ha hecho algo especial por nosotros, a quien lo hemos visto esforzarse por mejorar, piensen bien para que le agradezcan” y luego me asombraba cuando decían nombrando a cada uno o una “gracias por alegrarme cuando estaba triste”, “gracias por explicarme la tarea”, “gracias por invitarme a jugar”, “reconozco que te estás esforzando por esperar tu turno para hablar, ya no interrumpes”. Este sentimiento de pertenencia, y el experimentar que son escuchados y reconocidos, ocasionó que cada vez haya menos niños con comportamientos inadecuados pues ya no necesitaban llamar la atención para sentirse importantes.

Esto no quiere decir que no surjan problemas, la diferencia radica en que aprendimos a solucionarlos juntos y nos comprometemos a solucionarlos con ayuda mutua y cooperación. Es necesario tener paciencia, constancia y confianza en el proceso. A diferencia de utilizar castigos o premios para ver cambios de actitud en los alumnos, -inmediatos pero que no perduraban en el tiempo-, ahora, con la Disciplina Positiva los resultados se ven a largo plazo y se quedan instaurados en ellos.

libros aulaEl trato entre los niños también mejoró gracias a la herramienta “molestias y deseos” que fue moldeada en una reunión de clase. Les explique que íbamos a expresar lo que nos molesta de una manera respetuosa, para ello íbamos a elaborar dos listas, en la primera indicaría lo que les molestaba y en la segunda cómo les gustaría que actuara la otra persona. Luego utilizando las dos listas cada niño tuvo la oportunidad de practicar cómo expresarse diciendo frases como: “me molesta cuando… y deseo que…” También en otro momento escribimos en una tercera lista, las posibles respuestas: “lo siento”, “no sabía que te molestaba” Cuando el grupo estuvo listo acondicionamos un lugar acogedor en el aula (con alfombra y cojines) donde, se dirigían los niños para dialogar con tranquilidad y resolver sus conflictos. Algunas veces yo me sentaba un poco alejada de ellos para observar sin intervenir, pudiendo a la vez escuchar lo que decían y registrar sus diálogos. Decían cosas como: “me siento molesto cuando coges mis colores sin permiso, me gustaría que me los pidas prestados” y el otro respondía: “lo siento no lo volveré hacer”, o “Me siento triste porque me dijiste para jugar y te fuiste con otras niñas y me dejaste sola, me gustaría que cumplas lo que dices” – “lo siento, no me di cuenta, ¿quieres jugar conmigo en el próximo recreo?”. Los problemas se solucionaban muy fácilmente si llegar a conflictos mayores.

Un día un niño se me acercó para contarme que estaba molesto con su amigo y antes que tuviera el tiempo de decirme algo, otro le preguntó “¿ya te sentaste a conversar con él?”, el niño se fue y lo vi conversando con su amigo, luego le pregunté como estaba y me dijo “ya está todo bien, no te preocupes”.

Llevo trabajando dos años aplicando la Disciplina Positiva. El primer año mis compañeros profesores me dijeron, “claro te funcionó porque el grupo que tenías era bueno”, el segundo año, recibí un grupo más difícil y me dijeron, “a ver si vas a poder con la Disciplina Positiva” y eso me dio más ganas aún de esforzarme por ser respetuosa y firme al mismo tiempo. Al final del año observaron cuánto avanzó mi grupo y valoraron el trabajo realizado en conjunto con mis alumnos, se dieron cuenta que lo que les proponía que apliquen en su aula da buenos resultados comprobando los cambios positivos en los niños. Además, la profesora que recibió a mis alumnos el año pasado observó que los niños seguían rutinas establecidas sin que ella se las diga, que tenían la capacidad para resolver diversas situaciones y autorregularse, que se escuchaban unos a otros con respeto y empatía. Ella me preguntó qué debía hacer para continuar el trabajo que yo había empezado, y pude transmitirle mis experiencias. Ahora ella también trata de contagiar a sus compañeras de 4to grado para que apliquen las herramientas de Disciplina Positiva.

También he cambiado la forma como me relaciono con los padres de familia, invitándolos a realizar reuniones familiares, a ver los errores de sus hijos como oportunidades para aprender, a permitir que sus niños se comprometan en la resolución de sus problemas y a su vez mis alumnos notan cambios positivos en la forma como sus padres los tratan.

En este camino a veces puedo equivocarme, retroceder y querer tomar el control, pero sé que habrá siempre un nuevo día para volver a empezar. He cambiado mi forma de pensar y actuar, lo que me permite reflexionar y mejorar. He comprendido también que basta con que un profesor quiera asumir el cambio para que se encienda una luz y esa luz contagie al resto.

Nosotros los maestros somos afortunados, recibimos en nuestras manos a muchos niños cada año y tenemos la oportunidad de influir en sus vidas dándoles herramientas para que se relacionen con el mundo y que se las llevarán consigo para siempre. Tenemos una gran responsabilidad.

Educar con disciplina positiva me permite ser una mejor persona y mejor maestra y sentirme feliz de compartir cada día esta experiencia con mis alumnos”.

Sandra Colmenares
Maestra de Escuela.
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator
LIMA-PERU

Si quieres implementar la disciplina positiva en el aula y/o quieres certificarte por la Positive Discipline Association, escríbemos a certificacion@crianzapositiva.org

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

18 enero, 2015
por Gina G.
0 Comentarios

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LAS CONDUCTAS DE MIS HIJOS?

Cuando vemos a un niño que se está comportando mal, es común decir “mira a ese niño, es un malcriado”,  sin embargo los padres debemos ser capaces de ver más allá de esas malas conductas. Si queremos que un niño mejore su comportamiento tenemos que comprender que es lo que lo moviliza para comportarse como lo hacen, y de esa manera podrán alentarlos para que mejoren.

Toda conducta tiene un propósito y va dirigida hacia una meta. El psiquiatra Alfred Adler dijo que todo niño tiene como meta adquirir un sentido de significancia y pertenencia. Muchos niños saben llegar hacía esa meta de formas correctas, mientras otros se desvían por el camino, tomando rutas alternas, cuando eso pasa, se comportan mal. Para que un niño se comporte bien debe sentir que es importante para el resto, que forma “parte de”, que pertenece, sino es así entonces se sentirá desmotivado y se comportará inadecuadamente.

Cuantas veces no ocurre que nuestros hijos se comportan mal, y en lugar de alentarlos a un mejor comportamiento, los retamos, les gritamos, e incluso hasta los castigamos, consiguiendo así solo desmotivarlos más. Como padres solo vemos la conducta y corregimos a partir de lo que vemos, sin embargo si queremos motivar a nuestros hijos a un mejor comportamiento debemos ver que hay detrás de esa conducta.

Metas Erradas del Comportamiento

Son cuatro las metas erradas que sus hijos pueden estar buscando para encontrar ese sentido de significancia y pertenencia:

  1. Atención Excesiva: los niños que buscan atención creen erróneamente que para pertenecer deben hacerse notar y mantener ocupados a los adultos con ellos, por ejemplo, Juan es un niño de 8 años que es capaz de hacer los deberes por su cuenta, sin embargo se niega a hacerlos solo, demandando la ayuda de su mamá constantemente. Juan quiere mantener a su mamá ocupada con él.

 Si su hijo busca atención el mensaje tácito detrás de su conducta es “Tómame en cuenta involúcrame de forma que me sienta útil”. Por lo que se recomienda:

  • Programar tiempo especial con su hijo.
  • Establecer rutinas claras.
  • Utilizar señales no verbales para hacerle saber lo que espera de él.
  • Actuar, sin hablar.
  1. Poder: los niños que buscan poder creen erróneamente que para pertenecer deben mandar y tener el control de las situaciones, lo que invita a quienes se relacionan con él a las luchas de poder. Por ejemplo, Daniel de 14 años quiere ejercer control, así que cada vez que su mamá le dice que haga sus deberes, el simplemente se rehúsa. Quiere hacerlos a su tiempo, y a su manera.

 Si su hijo busca poder el mensaje tácito detrás de su conducta es “Déjame ayudarte. Dame opciones”. Por lo que se recomienda:

  • Involucrar a su hijo en la búsqueda de soluciones.
  • Mantener la calma y no argumentar en el momento de tensión.
  • Darle opciones limitadas.
  • Redirigir el poder de manera positiva pidiéndole ayuda con ciertas cosas.
  1. Venganza: los niños que buscan venganza se sienten tan dolidos que creen que deben lastimar a otros para que se sientan igual. Por ejemplo, Valeria de 12 años sabe que lo que más le duele a su papá es que no haga sus deberes, como resultado, los hace, pero los deja en casa y no los entrega.

Si su hijo busca venganza el mensaje tácito detrás de la conducta de su hijo es “Me siento dolida.   Valida lo que siento”. Por lo que se recomienda:

  • Conversar con su hijo sobre lo que siente y validar sus emociones.
  • Reconocer su error y reparar la falta.
  • Demostrar su cariño.
  • Escuchar activamente.
  1. Ineptitud Asumida: los niños que caen en la ineptitud asumida, no se consideran capaces de hacer las cosas bien. Se consideran inútiles. Por ejemplo, Raúl no hace los deberes porque considera que no puede hacerlos bien, por lo que se da por vencido fácilmente. Los padres de Raúl creen que no hay mucho que se pueda hacer para ayudarlo.

Si su hijo busca rendirse el mensaje tácito detrás de su conducta es “No te des por vencido conmigo. Enséñame con pasos pequeños”. Por lo que se recomienda:

  • Enseñarle paso a paso lo que debe hacer.
  • Decirle que tiene fe en sus capacidades.
  • Buscarle oportunidades de éxito.
  • Enfocarse en lo que hace bien.

En los ejemplos anteriores, el problema es el mismo, sin embargo la meta errada es diferente en cada uno. Encontrar la meta equivocada detrás de las conductas de sus hijos puede no ser sencillo, sin embargo si se la identifica será capaz de responder de manera adecuada para ayudar a su hijo, ya que lo que usted haga dependerá de lo que hijo busca.

Si  constantemente se les presenta el mismo desafío con sus hijos, entonces será de utilidad identificar la meta errada que los moviliza. Cuando se encuentre en una situación de conflicto recuerde que hay una creencia errada detrás de esas conductas y que lo primordial, en beneficio de todos, es ponerse en los zapatos de sus hijos.

Karina Bustamante de Huerta
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta TREC y TCC
Entrenadora Certificada de Disciplina Positiva para Padres y Educadores

Fuente: https://disciplinapositivaecuador.wordpress.com/2015/01/10/que-hay-detras-de-las-conductas-de-mis-hijos/

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

2 mayo, 2014
por Gina G.
0 Comentarios

EL JUEGO EN LOS NIÑOS

"Image courtesy of digitalart FreeDigitalPhotos.net".

“Image courtesy of digitalart FreeDigitalPhotos.net”.

El mayor atractivo de los juegos es que son divertidos y, a quién no le gusta divertirse?.  Quién no se siente bien divirtiéndose?

Mucha gente asocia el jugar con perder el tiempo o hacer nada, sin darse cuenta que es uno de los mejores momentos para que un niño aprenda y se desarrolle saludablemente.

Obviamente, cuando un niño se está divirtiendo, está más abierto a descubrir lo que está pasando alrededor de ellos a diferencia de cuando está aburrido, triste, molesto o frustrado. Es jugando que los niños aprenden a ser creativos, imaginando las cosas más increíbles, y quién sabe que en un futuro no muy lejano, eso que imaginó jugando lo convierta en realidad, haciendo un gran aporte a la humanidad.

Además, le permite reproducir lo ya vivido y expresar sus pensamientos y sentimientos. Experiencias que tal vez no supo resolver en el mundo real y le crearon temor, miedo, frustración, tristeza o cólera, las traslada al juego buscando otras maneras de enfrentarlas. Convirtiéndose en una muy buena oportunidad para aprender a resolver conflictos, a cooperar, a ceder, a tolerar frustraciones y todas aquellas habilidades y capacidades que, mañana más tarde, le ayudarán a enfrentar la vida.

En un mundo agitado como el de hoy en día, donde llenamos a nuestros hijos de actividades: colegio, deportes, tareas, profesores particulares, etc., les queda muy poco tiempo libre para poder jugar, y cuando lo tienen, muchos no saben qué hacer con ese tiempo porque esa capacidad de imaginación y creatividad para el juego no está ejercitada. Así que papis, detengámonos a pensar en ello por un momento. Dejemos de planificar todos los fines de semana y busquemos más espacios de juego libre con nuestros hijos, dentro o fuera de casa. Pasarán un momento divertido y de mucho aprendizaje para la vida.

Video: El Juego en los Niños

Mag. Melissa Murakami 
Certified Positive Discipline Parenting Educator
Psicóloga de Crianza Positiva
mmurakami@crianzapositiva.org

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

1 octubre, 2013
por Gina G.
0 Comentarios

¿COMO HAGO PARA QUE MI HIJO OBEDEZCA?

Esta es una de las preguntas más recurrentes con la que llegan los padres a la consulta o a los talleres de padres “¿Cómo hago para que mi hijo me obedezca y obedezca a la profesora?

obedece

Y es que muchos de nosotros tenemos la idea que los niños tienen que obedecer a rajatabla sin cuestionar lo que les pedimos. Me gustaría que el lector se ponga por un instante en el lugar de los niños y se pregunten ¿qué puede estar sintiendo y pensando sobre sí mismo y los demás este niño al cual se le pide de manera constante “OBEDECE”? Y es que de manera encubierta este “obedece” encierra el mensaje: no cuestiones, no pienses, no sientas, sólo haz lo que te digo. Y si hoy el niño obedece en casa, mañana más tarde obedecerá fuera de ella a quien se lo pida.

En este intento por tener resultados inmediatos y que la crianza sea más fácil, como dice Marisa Moya “perdemos de vista al niño” y nos enfocamos en nuestra necesidades inmediatas y nos olvidamos que cada paso que damos está educando a nuestro hijo y que el costo a largo plazo del  “obedece” es bastante alto.

Queremos niños libres, que tomen decisiones, que cooperen, con adecuada autoestima,  independientes, juiciosos, líderes y una lista enorme de ideales que no encajan con esta idea que el niño tiene que obedecer de manera automática y sin cuestionar al adulto. ¿Acaso es posible llegar a estos ideales si es que todos los días practican el no pensar y hacer lo que los demás le dicen?

thinking-children Creo que lo primero tendríamos que hacer, sería centrarnos en la realidad  “no existe ningún niño en el mundo que OBEDEZCA de manera inmediata”; segundo, sería mucho mejor enfocarnos a largo plazo y educar niños con habilidades, que los ayuden a tomar decisiones adecuadas, pesando en las implicancias que tienen estás decisiones en los demás y en sí mismos. Tercero, no perder de vista su mundo interno, preguntarles: qué piensan, qué sienten, qué van a decidir, que tengan la oportunidad de cuestionar sus pensamientos, de elegir dentro de una serie de alternativas y tomar la mejor solución, acompañados en este proceso de sus padres y maestros.

En vez de buscar “modificar conductas”, mejor enseñamos conductas apropiadas, en vez de “obedece” mejor creamos un ambiente propicio para que el niño pueda interiorizar todos aquellos valores que les pedimos (cooperación, honestidad, bondad, etc.); para esto, creo yo, las mejores herramientas son el ejemplo diario por parte de nosotros, la comunicación, la paciencia el autocontrol y el respeto mutuo.

Ps. Gina Graham
Certified Positive Discipline Trainer
www.positivediscipline.org

 

 

 

 

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

1 abril, 2013
por Gina G.
0 Comentarios

No castigues a los niños

Compartimos este articulo escrito por la Educadora Marisa Moya de Madrid España

Via Escuela Gran Vía

La familia es el espacio por excelencia donde el niño debe aprender, primero a reconocer y después a interiorizar principios, valores y normas. Paradójicamente verbos como pegar, castigar, ignorar, aislar, son frecuentes en la relación entre adultos y niños. Quedan arrinconados otros que serían instrumento valioso y aunque lento, poderoso si lo que se pretende no es la mera solución puntual sino la formación de la personalidad. Se trata de comprender, empatizar, guiar, revelar

Así como los primeros pasos en algunos aprendizajes los acompañamos como progenitores con sabia paciencia (comer, gatear, sentarse, andar) sin despeinarnos con las frecuentes vacilaciones y caídas… algo se nos dispara, no sé muy bien si en el cerebro o en el corazón, cuando la tarea se trata de lidiar con lo emocional.

La carencia de información sobre las características del desarrollo infantil unido a la necesidad urgente de “parar” conductas indeseadas o molestas, dan lugar a estrategias que nos distancian de la finalidad perseguida y que sin embargo exigimos al niño, autorregulación, calma, reflexión…

Muchas razones nos pueden hacer caer en la tentación de descartarlas, alegamos dificultad de llevarlas a la práctica o señalamos carácter ilusorio, incluso las percibirmos como desacertadas. O tal vez, simplemente no reparamos en que el niño aprende de lo que vive y experimenta y más de lo que hacemos que de lo que decimos porque somos su modelo.

Si la meta es que nuestro pequeño desarrolle valores y normas que le hagan sentir en armonía consigo mismo y con los demás ¿qué nos pasa a los adultos cuando queremos transmitírselos? ¿puede reconocer en nuestras palabras, gestos y actitudes aquello que con tanta fuerza deseamos? ¿perseguimos denodadamente la paz con herramientas de violencia?

Algunas de estas estrategias como los castigos cuentan con la aceptación y reconocimiento social tal vez avalados por la práctica tradicional que les da pretendida legitimación. Son útiles en el momento, pero ¿qué experiencias, sensaciones y conceptos estamos alimentando?

El castigo no es la consecuencia racional a un comportamiento equivocado, es el ejercicio de la incompetencia adulta en la resolución de un problema. Ni siquiera permite aprender del error. Es en cierta manera, sometimiento y agresividad.

Si lo expuesto hasta ahora resulta cercano y se vive desde la angustia no hay que culpabilizarse, no se trata de ser padres perfectos sino como decía Bettelheim, ser buenos padres. Llegados a este punto para, respira, piensa quién y cómo es tu pequeño… empezarás a vislumbrar las claves.

  • Comprende que un niño de uno o dos años tiene un lenguaje incipiente, eso quiere decir que no razona, su desarrollo intelectual está en proceso de maduración y no alcanzan a comprender los argumentos adultos.
  • Piensa que está obligado a ser tenaz y repetitivo hasta la saciedad, esa es la manera que tiene de conocer y de fijar los aprendizajes que va adquiriendo en pequeñas parcelas de la realidad. Tiene genuinos intentos de influir, calmando o haciendo rabiar  no por insidiar,  ambos intentos tienen el mismo interés que no es otro que contemplar las emociones de los que le rodean.
  • Empatiza con su emotividad, ten en cuenta que pasa de un estado de ánimo a otro sin parpadear y no tiene capacidad prácticamente para autorregularse.
  • Atiende cuando precisa expresar sus sentimientos, tiene escasos recursos y la medida desajustada. Llorar, reír, mostrar ira, enfado… tiene que interactuar sobre los estados emocionales de los demás para evocar respuestas de las que extrae aprendizajes.

Si se suman todos los aspectos que definen a un niño de esta edad aprecias que responder con obediencia y/o sumisión a todas las pautas adultas es casi como pedir peras al olmo.

No quisiera desorientar, no estoy poniendo en alza la laxitud educativa, ni decir que no haya que enseñar en cada oportunidad de vida lo que se debe hacer y lo que no porque si dejas a un niño sin directrices se sentirá inseguro y peligrará su construcción personal. Un NO nacido del afecto sitúa y da confianza.

Entonces ¿hay alguna fórmula, cuál es el secreto de niños tranquilos y felices? Hay hoja de ruta, si crees que se debe educar para la paz hay que mostrársela desde que nace.

  • Establece pocas normas para que el niño aprenda a discriminar entre lo que debe respetar y lo que tiene margen para negociación.
  • Ofrece oportunidades de participación, en vez de ordenar acostúmbrate a los beneficios de la pregunta. Hay muchas ocasiones en las que se les puede dar a elegir, el niño se sentirá contemplado como sujeto con iniciativa y estará más motivado a responder positivamente.
  • No grites, no pegues, no aisles, no castigues, el castigo corta un mal comportamiento pero es coerción, no enseña más que rebeldía o apatía.
  • Si la conducta es peligrosa para él u otro, para el comportamiento y con serenidad espera a que su malestar emocional remita, después, habla con él para que aprenda a conocer qué sentimiento le hizo responder de esa manera y facilita alternativas o soluciones distintas de la utilizada por el niño para que vaya conociendo que las situaciones difíciles no se resuelven desde la represión o la agresividad, sino desde el diálogo, la reflexión y la tolerancia.
  • Sé modelo de lo que demandas, no podrás enseñar tranquilidad, comprensión y empatía si no la utilizas cuando interacciones con él…

Mafalda 3

 

Aletha Solter revisa, cuestiona muchos aspectos tradicionales de crianza. Aquí tenéis sus veinte alternativas al castigo:

  • Busca necesidades subyacentes. Ejemplo: Da algo a tu hijo con lo que jugar mientras haces cola.
  • Ofrece información y razones. Ejemplo: Si tu hijo colorea la pared, explica porqué coloreamos sólo en papel.
  • Busca sentimientos subyacentes. Reconoce, acepta y escucha los sentimientos. Ejemplo: Si tu hijo pega a su hermana pequeña, anímale a que exprese su enfado y sus celos de manera inofensiva. Él podría necesitar llorar o rabiar.
  • Cambia el entorno. A veces es más fácil que tratar de cambiar al niño.Ejemplo: Si tu hijo saca cosas de los armarios de la cocina repetidamente, pon un cierre de seguridad en los armarios.
  • Busca alternativas aceptables. Redirige el comportamiento de tu hijo.Ejemplo: Si no quieres que tu hijo construya un fuerte en el comedor, no digas simplemente no. Dile dónde sí puede construir uno.
  • Demuestra cómo quieres que tu hijo se comporte. Ejemplo: Si tu hijo tira de la cola a un gato, muéstrale cómo se cuida a un gato. No confíes sólo en las palabras.
  • Da elecciones más que órdenes. Tomar decisiones otorga poder a los niños. Las órdenes invitan a una lucha de poder. Ejemplo: “¿Te gustaría lavarte los dientes antes o después de ponerte el pijama?”
  • Haz pequeñas concesiones. Ejemplo: “Dejaré que te saltes el lavarte los dientes esta noche porque estás muy cansado”.
  • Proporciona un periodo de preparación. Ejemplo: Si tienes invitados para cenar, dile a tu hijo cómo esperas que se comporte. Sé específico. El role-playing puede ayudar a preparar al niño para situaciones potencialmente difíciles.
  • Deja que ocurran las consecuencias naturales (cuando sea apropiado). No rescates demasiado. Ejemplo: Un niño que no cuelga su traje de baño y su toalla podría encontrarlos todavía mojados al día siguiente. (Pero no crees consecuencias artificiales).
  • Comunica tus propios sentimientos. Di al niño cómo te afecta su comportamiento. Ejemplo: “Estoy cansado de recoger migas en el salón”.
  • Usa acciones cuando sea necesario. Ejemplo: Si tu hijo insiste en cruzar la calle corriendo, agárrale la mano firmemente (mientras le explicas los peligros).
  • Abraza a tu hijo. Los niños que se comportan de forma agresiva u odiosa se pueden beneficiar del abrazo, de un modo amoroso y compasivo, que les permita canalizar sus sentimientos reprimidos en lágrimas curativas.
  • Retira a tu hijo de la situación y quédate con él. Usa el tiempo para escuchar, compartir sentimientos, abrazar a tu hijo, y resolver conflictos.
  • Hacerlo juntos. Se juguetón. Muchas situaciones de conflicto se pueden convertir en juegos. Ejemplo: “Hagamos que somos los siete enanitos mientras limpiamos.” “Hagamos turnos cepillándonos los dientes el uno al otro.”
  • Distiende la situación con risas. Ejemplo: Si tu hijo esta enfadado contigo, invítale a expresar su enfado con una divertida pelea de almohadas contigo. Juega tu parte rindiéndote dramáticamente. La risa ayuda a resolver la rabia y los sentimientos de impotencia.
  • Haz un trato, negocia. Ejemplo: Si estás preparado para irte del parque y tu hijo se lo está pasando bien, alcanza un acuerdo con él acerca del número de veces que podrá tirarse del tobogán antes de irse.
  • Hacer juntos resolución de conflictos. Discute los conflictos en curso con tu hijo, expón tus propias necesidades, y pídele ayuda para encontrar soluciones. Determina las normas junto con tu hijo. Ten reuniones familiares.
  • Revisa tus expectativas. Los niños pequeños tienen sentimientos y necesidades intensos y son naturalmente ruidosos, curiosos, desordenados, tercos, impacientes, exigentes, creativos, despistados, miedosos, egocéntricos, y llenos de energía. Trata de aceptarlos como son.
  • Tómate un descanso. Abandona la habitación y haz lo que necesites para recuperar la compostura y el buen juicio. Ejemplo: Llama a un amigo, llora, medita, o date una ducha. 

No te engañes a ti mismo el hecho de que no razonen no es excusa para posponer un tratamiento comprensivo y respetuoso de los conflictos, en sus neuronas estás escribiendo firmeza, seguridad, confianza y afecto.

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

12 noviembre, 2012
por Gina G.
0 Comentarios

El Lenguaje del Amor: Animando y Alentando a Nuestros Hijos

Me encontré con esta gran palabra en inglés Encouragement, que es una de las bases de la Disciplina Positiva, busque y pregunté su significado para tratar de traducirla a una palabra en español que significara lo mismo, pero no lo logré, pues para la Disciplina Positiva y Teoría Adleriana, está palabra más que una palabra, es un concepto que engloba  muchos significados:  estimular, alentar, dar coraje, valorar, dar valor, demostrar amor, dar ánimo…

Creo que uno de los regalos más grandes que les podemos dar a nuestros hijos es incentivarlos a que tengan iniciativa a mejorar cada día y se sientan capaces de usar su poder de manera constructiva. Pero, ¿cómo lo logramos?. Esto lo logramos a través de las frases y acciones diarias que demuestren amor y fe en sus acciones, cuando reconocemos su esfuerzo y nos enfocamos en las mejoras que demuestran en sus pequeños pasos e iniciativas.

Sin embargo, en este punto es importante reconocer la diferencia entre Animar/Alentar y  Alabar, pues son dos cosas distintas, sin embargo, fáciles de confundir.

En las alabanzas hay muchísimo elogios desmedidos y fuera de la realidad, alabamos a los niños de manera desproporcionada, lo comparamos con el resto o les decimos cosas que el realidad demuestran una fuerte aprobación externa. Entonces su comportamiento, en vez de estar dirigido a mejorar, está dirigido a complacer a los demás (motivación extrínseca, de afuera hacia adentro).  Ponemos citar algunos ejemplos de alabanzas “lo hiciste como te dije” “así me gusta que seas” “Pudiste ganar la carrera, tú eres mucho mejor que el resto” “20!! Lo máximo!!” “Que lindo tu dibujo”  “Eres perfecto”, “16? Tu puedes más que eso!”, etc.

En cambio, las frases y acciones que Animan y alientan  están orientadas a generar una motivación intrínseca (de adentro hacia fuera), reflejan un verdadero respeto, amor y fe en nuestros hijos. Reflejan que estamos pendientes de ellos, que reconocemos su esfuerzo, su individualidad; significa que apreciamos su aporte, a través del agradecimiento constante y la designación de responsabilidades con verdaderos trabajos en el hogar y no solo algunas “mini responsabilidades” para salir del paso (como que tienda su cama o saca la basura) sino con responsabilidades que reflejen que los consideramos capaces y miembros contributivos dentro del hogar. Algunas frases de Aliento podrían ser: “Aprecio tu ayuda” “Te has dado cuenta todo lo que puedes lograr por tí mismo” “Qué piensas de tu dibujo”  “Gracias por acomodar tus cosas” “Cómo te sientes…”Tengo fe en tí” , etc.

Por lo tanto, para Animar/Alentar, es posible que tengamos que cambiar algunas creencias,  formas de comunicarnos y comportarnos con nuestros hijos, y en lugar de enfocarnos en las fallas para que mejoren o alabar un acción cotidiana como extraordinaria, mejor nos enfocamos en todos sus puntos fuertes y habilidades y qué pueden hacer para mejorar y qué podemos hacer nosotros para ayudarlos a alcanzar esa meta; en este punto, los errores nos sirven como maravillosas oportunidad para aprender.

Por último, recordar que todo el tiempo estamos alentando o desalentando. Nuestra labor como padres es crear  en nuestro hogar una atmósfera segura, cálida, de respeto y de cooperación,  donde nuestros niños sientan que son parte de, que son importantes y capaces de desenvolverse de manera sana y así  puedan desarrollar al máximo todas sus potencialidades.

Ps. Gina Graham
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator

“La respuesta es simple: si realmente lo quieres, lo vas a lograr”

Referencias:
Don Dinkmeyer, Jr. Ph.D. & Dinkmeyer, James S.  The Basic of Parenting
Dreikurs, Rudolf, Children: The Challenge
Nelsen, Jane,  Positive Discipline

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

1 octubre, 2012
por Gina G.
0 Comentarios

“Disciplina Democrática: Las bases de la Disciplina Positiva”

Comparto con ustedes algunas reflexiones en torno a los escritos y estudios de Rudolf Dreikurs, educador y discípulo de Alfred Adler, teorías donde se basa la disciplina positiva.

Tanto Dreikurs como Adler sostenían que los niños deben ser educados bajo una  atmósfera democrática. Donde no exista exceso de control e imposición del poder (propia de una educación autoritaria) pero tampoco una educación permisiva  donde haya ausencia de reglas y por lo tanto de protección.  Una atmósfera democrática es la equilibra la amabilidad y la firmeza al mismo tiempo. donde los niños puedan crecer siendo respetados en todas sus dimensiones, donde sean tomados en cuenta y obtengan una verdadera motivación, aprendiendo el sentido de cooperación y responsabilidad y donde puedan satisfacer sus metas de pertenencia y significancia.

No obstante, contrariamente a los que nos enseña las ampliamente difundidas teorías de modificación de conducta, donde se sostiene la eficacia de los premios y castigos, Dreikurs sustentaba que estos dos métodos no son efectivos a largo plazo, es más, simplemente no tiene mayor influencia o enseñan algo positivo a los niños. Por el contrario, tienen un efecto perjudicial en su desarrollo, si es que queremos educar en una sociedad con valores democráticos.

Los castigos enseñan a los niños que si los adultos pueden castigarlos, entonces ellos también pueden hacerlo. Además de generarles sentimientos de rebeldía, revancha y resentimiento. El castigo enseña a la persona a sentirse mal por el error cometido en el pasado, en cambio una actitud democrática basada en el respeto mutuo, involucra a los niños en las decisiones y enseña valiosas habilidades para la vida, por lo tanto los errores se convierten en valiosas oportunidades de aprendizaje.

Asimismo, los premios y alabanzas, lejos de los que muchos piensan que genera “buenas” conductas, enseña a los niños que su conducta está condicionada al control externo. En contraposición Dreikurs propone la motivación a través del dar aliento. El decía “un niño necesita motivación, así como un planta necesita sol y agua” Este dar aliento genera en los niños una adecuada autoestima y además los hace sentirse valiosos por lo que son y no por lo que deberían hacer para agradar al resto.

Cuando se educa en base los premios y las alabanzas, de algún modo les estamos diciendo a los niños que ellos son valiosos en la medida de que hagan todo “perfecto”, esto por su puesto genera ansiedad por lo tanto les resta creatividad y libertad, en cambio cuando se educa con aliento, dentro de una atmósfera de respeto donde hay libertad para pensar, les enseñamos a los niños el valor de ser imperfectos por lo tanto  crecen seguros de sí mismos y con un fuerte deseo a cooperar.

Del mismo modo, Dreikurs se opone a lo que muchos sistemas educativos hoy en día promueven: la competición. Para él, la competencia genera división en contraposición de la cooperación. Los niños en estos sistemas de competencia, crecen bajo un gran estrés pues viven pensando que son buenos en la medida que ganen. Entonces, su creatividad está dirigida a vencer a los demás por lo tanto genera división en vez de igualdad. En cambio en un sistema basado en la cooperación los niños tienen un mejor funcionamiento pues viven el libertad por lo tanto se respeta su individualidad y dignidad, esto da como resultado seres humanos capaces de contribuir con su entorno de manera positiva.

Para Dreikurs, todos los seres humanos nos movemos buscando alcanzar las metas de significancia y pertenencia. Sin embargo, cada persona tiene una lógica única y privada de cómo interpreta la realidad y qué debe hacer para alcanzarlas. En el caso de los niños cuando ellos no logran conseguirlas, surgen las metas equivocadas (atención, poder, venganza e insuficiencia asumida); recibe este nombre, porque la motivación se fundamenta en la creencia errónea de cómo ellos esperan lograr un sentido de pertenencia e importancia en su entorno.

A través del método de las “metas equivocadas” además de comprender cuál es el real propósito del niño, podemos estimularlo hacia una conducta mucho más cooperativa.  Para lograrlo, primero tenemos que identificar cuál es su meta, a través de la observación de su comportamiento y del nuestro, mostrando sensibilidad ante sus demandas al confrontarlo con su meta errada, así como emplear procedimientos adecuados para que él pueda alcanzar sus metas de pertenencia e importancia y pueda desarrollarse de manera sana y adaptada.

Gracias a las las ideas de Adler que Dreikurs logró critalizar en sus conceptos de “educación democrática” hoy en día las personas que creemos en esta filosofía, podemos transmitir este mensaje de respeto mutuo y de cooperación,  interviniendo en nuestras comunidades, educando a familias y a maestros en las las escuelas y sembrando cada día nuevas semillas de disciplina positiva alrededor del mundo.

Gina Graham
Psicóloga-Psicoterapeuta
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn

22 septiembre, 2012
por Gina G.
8 Comentarios

LAS VOCES DE LOS NIÑOS FRENTE AL CASTIGO

“¿De dónde sacamos la absurda idea de que para que un niño se porte bien, primero tenemos que hacerlo sentir mal?”
Jane Nelsen

El castigo es una forma de modificación de conducta que emplean los padres para hacer que sus hijos vayan por el buen camino, para que  se porten mejor o para que cambien una mala conducta. El castigo parte de la idea equivocada de que para que un niño se porte bien, primero tenemos que hacerlo sentir mal.

En mi experiencia como psicóloga infantil, he podido comprobar que esto no ocurre, por el contrario, genera mucho resentimiento, rebeldía, miedo y retraimiento por parte de los niños, consecuencias que los padres no consideramos cuando usamos esta medida disciplinaria.

Comparto con ustedes algunas opiniones de los niños frente al castigo, que he recogido en mis conversaciones con ellos. Estas son su voces. Escuchémoslos y aprendamos de ellos:

 “Cuando una vez mi papá me empujó, me asusté mucho… pensé no me quería”  Alvaro, 9 años

“La verdad que no entiendo porqué los padres castigan si uno no aprende nada. Porque no hablas con mis papás?” Nicole, 11 años

“Los profesores no tienen paciencia, cuando haces algo que no les gusta, sólo te castigan, te sacan del salón y nunca te enseñan nada, sólo saben vengarse”  M. José 14 años

“Mi mamá me contó que le están enseñando a no castigar. La quiero mucho” José, 5 años

 “Ya aprendí cómo  engañar para  que ya no me castiguen” Sebastián, 10 años

“Yo hago caso a mi papá, porque él me prometió que nunca más me iba a castigar, entonces yo tengo ganas de hacerle caso”  Isabel (8 años)

“A los niños no se les debe castigar”  Rodrigo (10 años)

“Cuando la miss me manda a la “mesa de pensar” pienso que soy un niño malo, porque allí solo mandan a los niños malos”  Adriano, 4 años

“Cuando los padres son estrictos (refiriéndose a los padres que castigan) los niños no hacen caso, pero si son buenos y conversan con los niños, ellos les hacen caso. Por eso, nunca seas estricta con los niños que vienen acá y te van a querer y te van a hacer caso en todo”  Matías 7 años

 “Cuando me mandan a mi cuarto, me da mucha cólera y odio a mi mamá! Al final le digo algo para que me deje salir”  Stefano, 8 años

“A mis padres solo les importa mis notas, si no me saca buena nota, me castigan. Nunca me preguntan cómo me siento”  Raúl, 10 años

 “Me castigan por todo, ya no me importa”  Renato, 14

“Mis papás creen que quitándome las cosas voy a aprender”  Miguel, 11 años

 “¿De verdad te puedo contar todo? Porque tengo como un nudo aquí dentro (señalándose el pecho) que nunca se lo he contado a nadie”  Mathias (9 años)

 “…¿Por qué algunos padres castigan a sus hijos?”  Nicolás, 10 años

EL CASTIGO NO EDUCA!!!

 Gina Graham
Psicóloga-Psicoterapeuta Infantil
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • LinkedIn